4 de Aprile de 2021 – La Esquina del Pastor

La Esquina del Pastor
Queridos feligreses:
¡Cristo ha resucitado! De hecho, ¡El verdaderamente ha
resucitado! ¡Aleluya!
Hemos estado preparando nuestros corazones y nuestras
almas para esta gloriosa fiesta de la Resurrección de Nuestro
Señor Jesucristo mediante oración, ayuno y obras de
misericordia. Ahora, estamos preparados espiritualmente
para experimentar el gozo de los discípulos que vieron al
Cristo Resucitado. Ahora podemos experimentar más
plenamente el gozo de la victoria de Cristo sobre el pecado y
la muerte.
En el Santo Triduo, entramos en los grandes misterios de
nuestra Fe Católica: Jesucristo se ofrece a sí mismo como
Sacerdote y Víctima (Cordero) de Sacrificio. Él comienza Su
sacrificio en la Última Cena dándonos Su Cuerpo y Su
Sangre como nuestro alimento y bebida espirituales, y Él
culmina Su Amor infinito por nosotros al derramar Su
Preciosa Sangre sobre el altar de la Cruz. Después de los tres
días en la tumba, gana la victoria final ahora conquistando
la muerte por Su Gloriosa Resurrección.
La Semana de Pascua es una semana especial: ¡todos los
días son Pascua! Si vienes a Misa, notarás que rezamos tanto
el Gloria como el Credo Niceno todos los días de esta
semana porque todos los días es la Solemnidad de la Pascua.
El Viernes Santo, te animamos a comenzar la Novena de la
Divina Misericordia: 9 días de rezar la Coronilla a la Divina
Misericordia, junto con intenciones especiales de oración
para cada día; puedes ofrecer esta novena por el conversión
de alguien que necesita la Misericordia Infinita de Dios.
El Domingo de la Divina Misericordia, hay una “gracia
especial” que Nuestro Señor da a los que reciben la Sagrada
Comunión en estado de gracia santificante: una
completa remisión de todos los pecados y castigos debidos al
pecado. Este requisito previo es muy importante: vayan a la
confesión para asegurarse de que sus almas están lo más
preparadas posible, que están, de hecho, en el estado de
gracia antes de recibir la Sagrada Comunión. La gracia
especial es similar a una indulgencia plenaria, con esta
diferencia: en lugar de tener que tener desapego completo
de todos nuestros pecados (incluidos los veniales) para
recibir una indulgencia plenaria, la gracia especial nos
ayuda a tener ese desapego perfecto y ese amor perfecto por
Dios que necesitamos para que podamos ser completamente
purificados – se ha comparado con una renovación de
nuestra bautismo. Espero que todos ustedes entren de lleno
en todas las gracias ofrecidas durante esta temporada
santísima!
~ Padre Ben

Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *