9 de Enero de 2022 – La Esquina del Pastor

La Esquina del Pastor
Bautismo del Señor y nuestro Bautismo:
Este domingo celebramos la octava de la Epifanía, la Fiesta del
Bautismo de Nuestro Señor, la segunda manifestación del
Señor (vea la esquina del pastor de la semana pasada). Es
bueno reflexionar sobre este misterio de nuestra Fe: el eterno
Hijo de Dios, el Verbo encarnado, se humilló a sí mismo y fue
al río Jordán para ser bautizado por su siervo, Juan el Bautista.
Jesús no necesitaba ser bautizado: no tenía pecados; No
necesitaba arrepentirse. No, Nuestro Señor eligió ser bautizado
para santificar la aguas de la tierra para que se conviertieran en
un medio de Su gracia, la “Materia” para nuestro bautismo, en
el que somos lavados de todo pecado, y renacemos como hijos
de Dios.
Cuando fuimos bautizamos, nuestros padres y padrinos (si
éramos niños pequeños), o nosotros mismos (si éramos niños
mayores o adultos), profesamos la fe católica, renunciamos a
Satanás y a todas sus promesas vacías, y prometimos vivir
como hijos del Padre Celestial, como miembros de la Iglesia
Católica. Cada año, en Semana Santa, renovamos nuestras
promesas bautismales – pero ¿las tomamos en serio?
¿Realmente nos esforzamos por conformar nuestras vidas a la
de Jesucristo, por desarrollar y vivir en una amistad íntima con
Él? ¿Acudimos con frecuencia al sacramento de la penitencia
para la limpieza de nuestros pecados diarios? ¿Venimos con
frecuencia a la Sagrada Eucaristía para el sustento de la vida de
la gracia en nuestras almas? ¿Es nuestra fe algo que vivimos
solo los domingos o es una realidad que se vive a diario? Como
el pastor de esta pequeña porción del rebaño del Señor, tengo
una solemne responsabilidad de guiarlos por los caminos de la
santidad y la salvación – por favor, ore por mí, para que pueda
ser verdaderamente “un pastor según el corazón del Señor”!
~ Padre Ben

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